lunes, 23 de diciembre de 2013

Árboles humanos



                
                       

L
os gallos, despertadores infalibles y naturales, anuncian con su quiquiriquí, quiquiriquí, la llegada del nuevo día. El cielo, poblado de enormes nubes oscuras, no presagia un día muy apacible. Una chimenea anuncia con su fumata que en esa casa se inicia la actividad diaria.
   El campesino con su sombrero ancho y oscuro, su rostro bronceado y curtido  por su exposición diaria a la intemperie, su jersey de lana gruesa y cuello alto,  sus pantalones de pana ajados por el paso del tiempo, sus botas de cuero lustradas con  cebo  y  un hacha en la mano, atraviesa con paso decidido la calle del pueblo.
   La noche anterior había nevado escasamente y el suelo se encontraba moteado de puntos blancos.
    En un patio cercano un par de perros, con sus ladridos, anuncian   que alguna persona o animal  pasa por la calle.
   El campesino, allí donde se bifurcan los caminos, escoge el de la izquierda que, ascendiendo y serpenteando, se adentra en el bosque; el otro  se dirige hacia el pantano.
   Una vez dentro del bosque el campesino se ve rodeado de hayas y robles y, en su parte derecha, por un conjunto de pinos: pinos de reforestación que vinieron a sustituir a los robles cuando hace una década un pirómano, amparado en la oscuridad de la noche, prendió fuego al bosque con el único objeto de regocijar su cruenta maldad.
   Miles de veces, miles de veces, había pasado el campesino por ese camino, miles de veces, y jamás se había percatado del viejo roble que con su tronco en forma de espantapájaros, con sus únicas dos ramas como brazos alzados, con un agujero negro de boca, (probablemente habitáculo común de una lechuza o búho), aparenta ser un cíclope  que controla  el paso del camino. Se pregunta por qué hoy le ha llamado la atención. Por qué hoy se ha dado cuenta de su forma quijotesca y cómo puede todavía seguir en pie sin que la motosierra de algún leñador o una fuerte ventisca  no lo hayan abatido. Después de estos segundos de meditación, el campesino emprende su camino y apenas ha terminado de  dar un paso cuando se oye una débil voz  espectral que le dice:
   ¡Hasta luego!
   Se queda parado y, girando la cabeza muy lentamente, mira al viejo roble; retrocede un  paso y mira hacia arriba…, hacia abajo…, hacia la derecha…, hacia la izquierda…, pero no ve a nadie ni a nada.
   Será la edad y el cansancio que me han jugado una mala pasada —piensa el campesino—. Decide continuar y cuando apenas ha terminado de dar  el primer paso se oye una voz, esta vez más fuerte y clara, que le dice:
   ¡Hasta luego!
   Se queda quieto, petrificado y asustado. Un escalofrío recorre  todo su cuerpo. Muy quieto, se gira lentamente, y con su rostro  contraído, mira al viejo roble. Nada nota fuera de lo normal. No hay ningún lugar o escondrijo donde alguien escondido le pueda estar gastando una broma.
 De frente mirando al roble,  al campesino se le viene a la mente los versos del poeta:

                    Ayer tarde
volvía yo con las nubes
que entraban bajo rosales
grande ternura redonda)
entre los troncos constantes.

La soledad era eterna
y el silencio inacabable.
Me detuve como un árbol
y oí hablar a los árboles

   Mirando al roble  se pregunta: ¿Cuántos años  llevará el viejo roble controlando el camino? ¿Cuántos años hará que sus ramas no dan hojas ni  frutos? ¿Cuántas veces  sus bellotas, antes que la ventisca del crudo invierno las arrojasen al suelo y sirviesen de alimentos a los jabalíes y otros animales del bosque, alimentaron  a los arrendajos  y otras aves?
   Y sin darse cuenta, deja de pensar para pasar a una voz en forma de susurro que dice:
—Si tú viejo roble pudieses, me dirías: ¿Cuántos pájaros anidaron en tus ramas y alegraron con su canto el entorno del bosque? ¿Cuántos cazadores, escondidos tras tu tronco, esperaron pacientes sus trofeos de caza?  ¿Cuántos amantes abrazados a  tu tronco sellaron con un beso sus promesas de amor?
   El viejo roble sigue firme, erguido e impertérrito. El campesino decide continuar su camino, pero  en sentido contrario: hacía el pueblo. Cuando apenas ha dado el primer paso se escucha la misma voz, pero esta vez menos espectral y más jovial que le dice:
— ¡Gracias!
    El campesino no se da la vuelta y, con una sonrisa en la boca y la alegría manifiesta en su rostro, continúa andando.
   Este año el joven pino, alegre y revoltoso, que como un gladiador  compite con el brezo, la aulaga, la jara y la retama por poseer un trozo de terreno al borde del camino,  se ha salvado de ser  adorno navideño en la casa  del campesino.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Tejo milenario en Fresneda de la Sierra

El tejo (taxus bacatta) es un árbol dioico de hoja persistente. Todo en él es venenoso excepto el arilo color anaranjado que se forma alrededor del óvulo.
En el mundo existen  cinco géneros  con veinte  especies, pero en Europa solo existe una.
Este tejo está en Fresneda de la Sierra (Burgos) y para abarcar su tronco se necesitan que lo abracen seis personas.

domingo, 7 de julio de 2013

Lo que te puedes encontrar mientras paseas

Si no tienes una buena cámara fotográfica, y tampoco destacas mucho por tu inteligencia para poder hacer continuamente un trabajo decente, pues hay que conformarse con lo que vas encontrado de vez en cuando y aprovechándote de la azarosa oportunidad que te ofrece un continuo caminar por los distintos lugares de nuestros pueblos. Quizá algún día puedas ofrecer algo importante.
       Este asno se asomó para vernos pasar en un recorrido por tierras santanderinas.


     En la sierra de la Tesla nos encontramos  unas cabras que nos miraban algo extrañadas.


     Esta gallina, desde su prisión, se nos mostraba indiferente a nuestro paso.


      También en tierras de Santander este gatito se asoma curioso.


        En nuestros montes Obarenes suelen volar la preciosa Parnaso.


      En la montaña palentina este mastín nos acompañó hasta Peña Prieta. ¡Buen guía!




       Aquí vemos una Chupaleche y a una esfinge colibrí libando de la viborera.

domingo, 9 de junio de 2013

Los Pirineos y sus 212 tresmiles



Los aficionados a la montaña, y sobre todo los que andan por los Pirineos, saben que este macizo montañoso cuenta con 212 cumbres de más de tres mil metros de altitud.

domingo, 26 de mayo de 2013

Seguimos disfrutando de la naturaleza


Aunque no se posea una cámara de gran calidad siempre podemos divertirnos sacando fotos de plantas o insectos, y al mismo tiempo ir aprendiendo y disfrutando de la naturaleza.

martes, 14 de mayo de 2013

Disfrutar de la naturaleza

Además de gran cantidad de flores la naturaleza se está poblando de animales y entre ellos hay algunos no tan conocidos, bien por su tamaño o por su rareza.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Lo que nos ofrece el campo

Ya está acercándose el verano y los amantes de las flores salen para encontrar las ya conocidas o para disfrutar de las que encuentran por primera vez. 
Aquí os pongo unas cuantas que yan han salido o están muy próximas a salir, dependiendo del lugar donde nos encontremos.

martes, 23 de abril de 2013

La primavera la sangre altera

Solo son fotos que nos muestran cómo se desarrollan el necesario y placentero acto de la procreación en el mundo animal.
Si eres muy puritano o lo suficentemente hipócrita para no aceptar la realidad, no las veas.

domingo, 14 de abril de 2013

Un paseo primaveral

Ya, por fin, ha entrado la primavera y ahora podemos dar un ligero paseo por las proximidades de nuestro lugar de residencia e ir observando la cantidad de flores, insectos y pájaros que conviven en nuestro entorno.

Sin salir de la  zona habitada, ya nos podemos encontrar la solanum dulcamara que próximamente adornarán con sus frutos rojos toda la planta. Como va creciendo el cereal empiezan a brotar, en los margenes de los cultivos, el cynchorium intybus, que lo adorna con su colorido azul.

jueves, 4 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Carrilano

No tenía predios que cultivar, cuenta de la que gastar, amores que alimentar ni estudios que practicar, así que un día decide irse a vagabundear por los pueblos de España. Esta España de gaitas, guitarras y panderetas tan famosa en toda Europa.

X milla ciudad de Briviesca

 Hoy sábado, día 12 de septiembre, se ha celebrado la X milla ciudad de Briviesca. Ha contado con buen número de particpantes.